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Mi encuentro con Amma

Llegar al ashram de Mata Amritanandamayi no fue difícil. Había grandes carteles por lados anunciando su visita a Bangalore y todo el mundo conoce el lugar. Antes de llegar a la puerta, muchos puesteros que vendían de todo, desde ropa hasta juguetes, estaban apostados en el camino hacia la entrada.

Llegué relativamente tarde ya que la actividad empezaba a las 7.30 y yo no pude estar antes de las 13. Cualquier cálculo que uno haga en India en relación al tiempo que puede llevar hacer algo es erróneo. Siempre termina siendo el doble o más. Es el país ideal para trabajar la paciencia y la tolerancia!

Había cientos de personas en un lugar enorme. Desde el escenario varias personas se turnaban para hablar. Amma sentada en el centro con su carismática sonrisa controlaba todo el evento. Me dieron un papelito que decía “Time” y que luego, cuando lo anunciaran, lo tendría que cambiar por un “Token”. Más tarde entendí que ya habían repartido todos los números y que cuando hayan pasado todos, recién pasaríamos los últimos rezagados.

Durante el “Satsang” distintas personas iban leyendo historias, enseñanzas en alguno de los idiomas de la India que obviamente no entendía hasta que descubrí que en algunas de las pantallas gigantes que decoraban el lugar estaba la traducción al inglés. Qué bueno, voy a poder participar del evento más activamente!. Con alegría comencé a leer pero cada vez que estaba por terminar la historia, la traducción continuaba en Hindi y nunca me enteré del final!

Los extranjeros éramos el 10 por ciento de la asistencia. Todos nos distinguíamos por el color de la piel y de la ropa. Nosotros todos blanquitos y de blanco y ellos, con piel oscura y ropas de colores brillantes. Todos me miraban porque estaba en musculosa y tenía los hombros descubiertos. Hacía mucho calor pero no me quedó otra que cubrirme con el “shawl” para dejar de llamar tanto la atención! Son muy estrictos a la hora de la vestimenta…

Entre las enseñanzas en relación al cuidado del planeta, a las relaciones humanas, al amor y el canto de “bhajans” que son las canciones dedicadas a Amma, pasaron unas horas hasta que a las 14.30 comenzaron los abrazos. Todos se colocaban en dos filas a los costados del escenario para ir subiendo por tandas. Los “token” tenían letras y números y había carteles que indicaban qué grupo debía subir. Todo muy organizado.

Mientras esperaba recorrí el ashram donde mucha gente vive o va a pasar un tiempo y para esta ocasión estaba lleno por eso yo tuve que ir a parar a un hotel. Había puestos de venta de libros de Amma, cds con mantras y audios de Amma, de productos ayurvédicos “Amrita Ayurvedic”, té de hierbas de Amma, mostrador de donaciones, comida, entre otras cosas.

Las horas pasaban y yo me dormía. No había pegado un ojo la noche anterior ya que había viajado de madrugada, así que decidí salir a caminar por el pueblo y encontré un ciber. Para poder usar la computadora me pidieron el pasaporte. “Regulaciones del gobierno indio”, me dijeron. En un reducto minúsculo y una computadora que no tenía ni micrófono ni video y las teclas parecían de una “Remington”, compartí mi estado en facebook que casi no me deja entrar a mi cuenta porque parecía que algún sospechoso estaba queriendo entrar desde el otro lado del mundo, y era yo misma!

A las dos horas volví al ashram y pude conseguir mi tan ansiado “token”. Lo no tan alentador era que tenía todavía para unas largas horas de espera más. Volví a dar otra vuelta por el ashram. No sabía qué comer. Hay que tener mucho cuidado con el tema del agua. No podemos tomar al menos que sea mineral, alimentos cocidos, nada crudo, sólo frutas. Terminé comprando un paquete de papas fritas “India´s magic masala”. Creo que nunca tardé tanto en comer un paquete de papitas. Tenía que esperar un rato entre una y otra hasta que se me iba el fuego de la boca!

Ya vencida por el sueño decidí acostarme en unas sillas y me dormí un poquito. Cuando me despierto de golpe, ya no sabía si era un sueño o verdad, veo en el cartel la letra Z. Al fin! Llegó mi turno! Me puse en la cola y lentamente me iba acercando al escenario. Atrás mío un extranjero me contaba que el abrazo es una especie de conexión ya que consideran que Amma es una encarnación de Dios.

A medida que me iba acercando, los voluntarios te limpian la cara con un tissue, otro te agarra la carteray te preguntan tu idioma nativo. Cuando llegó mi turno le dijeron: ”Spanish”, me puso en su regazo y me dijo algo al oído pero no lo entendí. Me quería morir! Desilusionada me levanté y los ayudantes me dijeron: “dice que subas al escenario”. Wow. ¿Por qué? Les pregunté. A pocas personas les ofrece eso. Es para que disfrutes de su presencia. Y así fue.

Me senté junto a otras personas que también fueron “elegidas” a disfrutar del espectáculo en platea vip. De un lado un grupo de músicos que cantaban mantras maravillosamente, y del otro, Amma abrazando a todos y a cada uno de los que desde las 14.30 pasaban sin parar. Siendo ya la 1 de la madrugada, ella no se había levantado ni para ir al baño y su energía seguía tan alta como desde el primer instante.

Con cada persona el encuentro es diferente. Algunos le hablan y tienen una breve charla, otros le ponen collares o le regalan cosas que pueden comprar ahí mismo, como frutas, chocolates o flores. Ella también te da algo, puede ser una banana o como a mí que me dio un sobre con “Kum Kum” que es el polvo rojo que se pone en el tercer ojo, y otro sobre con cenizas que son para ponerse en lengua para meditar.

Regresé al hotel con mucha alegría, energía y paz. Y esto es India. Una mezcla de caos con pobreza, desidia e ignorancia fusionado con magia, encanto y una alta espiritualidad. Las contradicciones existen en todo y en todos y la India no es la excepción.

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